Declaración Artística
La obra de Barrientos se caracteriza por la síntesis entre lo humano, lo simbólico y la experimentación formal. En su trabajo escultórico, la figura humana y el rostro son puntos focales que dialogan con el vacío, las estructuras abstractas y la tensión expresiva. Su estilo integró influencias del expresionismo alemán (por ejemplo Ernst Barlach) con las sensibilidades locales guatemaltecas, llevando al arte escultórico guatemalteco hacia espacios simbólicos y expresivos.
Barrientos buscó explorar diversas técnicas y materiales — hierro, bronce, madera, piedra, latón, resina — con un enfoque que no esclavizó al material, sino que lo moldeó para que dialogara con la idea, el espacio y la emoción. Su obra mira al cuerpo humano como portador de metáforas: fragilidad, identidad, memoria. No evitó el desafío de las formas complejas, pero tampoco se entregó al exceso: mantuvo siempre una tensión formal que remite a lo contemplativo y a lo simbólico.
Al mismo tiempo, su labor no se limitó a la creación. En su docencia y gestión institucional jugó un papel clave para consolidar redes de intercambio artístico y espacios para artistas emergentes en Guatemala.